CUESTIONES VARIAS

Escribo esto como nacionalista católico que soy. Por lo tanto no rechazo la herencia del buen conservadorismo argentino

¡Viva Don Manuel Fresco!

Hayek ¿Por qué no soy conservador?

En Las fuentes de la libertad, afirma el capanga de la denominada Escuela Austríaca de Economía

“En un solo aspecto puede decirse con justicia que el liberal se sitúa en una posición intermedia entre socialistas y conservadores. En efecto, rechaza tanto el torpe racionalismo del socialista, que quisiera rehacer todas las instituciones sociales a tenor de ciertas normas dictadas por sus personales juicios, como del misticismo en que con tanta facilidad cae el conservador.

El liberal se aproxima al conservador en cuanto desconfía de la razón, pues reconoce que existen incógnitas aún sin desentrañar; incluso duda a veces que sea rigurosamente cierto y exacto todo aquello que se suele estimar definitivamente resuelto, y, desde luego, le consta que jamás el hombre llegará a la omnisciencia. El liberal, por otra parte, no deja de recurrir a instituciones o usos útiles y convenientes aunque no hayan sido objeto de organización consciente. Difiere del conservador precisamente en este su modo franco y objetivo de enfrentarse con la humana ignorancia y reconoce lo poco que sabemos, rechazando todo argumento de autoridad y toda explicación de índole sobrenatural cuando la razón se muestra incapaz de resolver determinada cuestión. A veces puede parecernos demasiado escéptico pero la verdad es que se requiere un cierto grado de escepticismo para mantener incólume ese espíritu tolerante típicamente liberal que permite a cada uno buscar su propia felicidad por los cauces que estima más fecundos.

De cuanto antecede en modo alguno se sigue que el liberal haya de ser ateo. Antes al contrario, y a diferencia del racionalismo de la Revolución Francesa, el verdadero liberalismo no tiene pleito con la religión, siendo muy de lamentar la postura furibundamente antirreligiosa adoptada en la Europa decimonónica por quienes se denominaban liberales. Que tal actitud es esencialmente antiliberal lo demuestra el que los fundadores de la doctrina, los viejos whigs ingleses, fueron en su mayoría gente muy devota. Lo que en esta materia distingue al liberal del conservador es que, por profundas que puedan ser sus creencias, aquél jamás pretende imponerlas coactivamente a los demás. Lo espiritual y lo temporal son para él esferas claramente separadas que nunca deben confundirse”.

Notas del Fusilero

1)En el Diccionario Político de Ashfor y Davies se defines al conservadurismo comoun conjunto de más o menos bien definido de políticas diseñado para preservar lo mejor de lo que se heredado a la luz de las circunstancias cambiantes y no anticipadas

Esto supone que,, al oponerse al conservadorismo, Hayek no quiere preservar “lo mejor de lo que se ha heredado”, introduciendo un principio revolucionario  y utópico, que afecta al mimo ser del hombre, que no puede desprenderse, asi como así, ni de su propio pasado ni el de su comunidad.

2)Es una exageración sostener que el conservadorismo “cae con facilidad en el místicismo” sin hacer ninguna distinción entre los principales pensadores de  corriente. Quizá el sayo pueda caberle, en parte, a De Maistre, pero de ninguna manera al  ilustre irlandés Burke, autor de un texto fundacional como Reflexiones sobre la Revolución Francesa

3)Pero  Hayek acierta al decir que el liberal “rechaza todo argumento de autoridad y toda explicación de índole sobrenatural”, aceptados por todo ser humano sencillo y normal. Dicho de otra forma, el liberalismo “muy humano” no es.

4)También no falta a la verdad cuando sostiene que “el escepticismo es necesario para” mantener incolumne el espíritu tolerante típicamente liberal”. (que los liberales son tolerantes es un cuanto chino: díganselo a Locke y sus secuaces))

Deja constancia entonces  del repudio a toda apertura a la trascendencia,  consagrando así la total autonomía del hombre respecto a Dios. Podrá haber liberales no ateos, pero no van más allá del deísmo.

5)Y despacharse con eso de que  “cada uno busque la propia felicidad  por los cauces que estime más fecundos” es dar piedra libre al capitalismo más despiadado y a la plutocracia.

6)En resumen, con el planteo de Hayek, se liquida todo recurso a la tradición histórica de los pueblos cristianos, nada más ni nada menos. Maligna faena del capitoste, pues. Quizás  en otro momento volvamos sobre el tema. Por último señalo que Hayek era un hombre inteligente y agudo que, a pesar de su liberalismo, cuestionó al estatismo y al socialismo. Algo de conservador tendría en el fondo.

Poco o nada que ver, por cierto, con sus menesterosos seguidores locales.

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