CUESTIONES VARIAS

Escribo esto como nacionalista católico que soy. Por lo tanto no rechazo la herencia del buen conservadorismo argentino

¡Viva Don Manuel Fresco!

Hayek ¿Por qué no soy conservador?

En Las fuentes de la libertad, afirma el capanga de la denominada Escuela Austríaca de Economía

“En un solo aspecto puede decirse con justicia que el liberal se sitúa en una posición intermedia entre socialistas y conservadores. En efecto, rechaza tanto el torpe racionalismo del socialista, que quisiera rehacer todas las instituciones sociales a tenor de ciertas normas dictadas por sus personales juicios, como del misticismo en que con tanta facilidad cae el conservador.

El liberal se aproxima al conservador en cuanto desconfía de la razón, pues reconoce que existen incógnitas aún sin desentrañar; incluso duda a veces que sea rigurosamente cierto y exacto todo aquello que se suele estimar definitivamente resuelto, y, desde luego, le consta que jamás el hombre llegará a la omnisciencia. El liberal, por otra parte, no deja de recurrir a instituciones o usos útiles y convenientes aunque no hayan sido objeto de organización consciente. Difiere del conservador precisamente en este su modo franco y objetivo de enfrentarse con la humana ignorancia y reconoce lo poco que sabemos, rechazando todo argumento de autoridad y toda explicación de índole sobrenatural cuando la razón se muestra incapaz de resolver determinada cuestión. A veces puede parecernos demasiado escéptico pero la verdad es que se requiere un cierto grado de escepticismo para mantener incólume ese espíritu tolerante típicamente liberal que permite a cada uno buscar su propia felicidad por los cauces que estima más fecundos.

De cuanto antecede en modo alguno se sigue que el liberal haya de ser ateo. Antes al contrario, y a diferencia del racionalismo de la Revolución Francesa, el verdadero liberalismo no tiene pleito con la religión, siendo muy de lamentar la postura furibundamente antirreligiosa adoptada en la Europa decimonónica por quienes se denominaban liberales. Que tal actitud es esencialmente antiliberal lo demuestra el que los fundadores de la doctrina, los viejos whigs ingleses, fueron en su mayoría gente muy devota. Lo que en esta materia distingue al liberal del conservador es que, por profundas que puedan ser sus creencias, aquél jamás pretende imponerlas coactivamente a los demás. Lo espiritual y lo temporal son para él esferas claramente separadas que nunca deben confundirse”.

Notas del Fusilero

1)En el Diccionario Político de Ashfor y Davies se defines al conservadurismo comoun conjunto de más o menos bien definido de políticas diseñado para preservar lo mejor de lo que se heredado a la luz de las circunstancias cambiantes y no anticipadas

Esto supone que,, al oponerse al conservadorismo, Hayek no quiere preservar “lo mejor de lo que se ha heredado”, introduciendo un principio revolucionario  y utópico, que afecta al mimo ser del hombre, que no puede desprenderse, asi como así, ni de su propio pasado ni el de su comunidad.

2)Es una exageración sostener que el conservadorismo “cae con facilidad en el místicismo” sin hacer ninguna distinción entre los principales pensadores de  corriente. Quizá el sayo pueda caberle, en parte, a De Maistre, pero de ninguna manera al  ilustre irlandés Burke, autor de un texto fundacional como Reflexiones sobre la Revolución Francesa

3)Pero  Hayek acierta al decir que el liberal “rechaza todo argumento de autoridad y toda explicación de índole sobrenatural”, aceptados por todo ser humano sencillo y normal. Dicho de otra forma, el liberalismo “muy humano” no es.

4)También no falta a la verdad cuando sostiene que “el escepticismo es necesario para” mantener incolumne el espíritu tolerante típicamente liberal”. (que los liberales son tolerantes es un cuanto chino: díganselo a Locke y sus secuaces))

Deja constancia entonces  del repudio a toda apertura a la trascendencia,  consagrando así la total autonomía del hombre respecto a Dios. Podrá haber liberales no ateos, pero no van más allá del deísmo.

5)Y despacharse con eso de que  “cada uno busque la propia felicidad  por los cauces que estime más fecundos” es dar piedra libre al capitalismo más despiadado y a la plutocracia.

6)En resumen, con el planteo de Hayek, se liquida todo recurso a la tradición histórica de los pueblos cristianos, nada más ni nada menos. Maligna faena del capitoste, pues. Quizás  en otro momento volvamos sobre el tema. Por último señalo que Hayek era un hombre inteligente y agudo que, a pesar de su liberalismo, cuestionó al estatismo y al socialismo. Algo de conservador tendría en el fondo.

Poco o nada que ver, por cierto, con sus menesterosos seguidores locales.

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LA IMPORTANCIA DE LA GUERRA PSICOLÓGICA

Hace ya una punta de años que Sun Tzu, general y pensador finísimo, escribió: “El arte supremo de la guerra consiste en someter al enemigo sin combatir”

Es un grave error, entonces considerar que toda guerra implica el uso de la fuerza armada y en la trampa caen los pacifistas de todo pelaje, incluyendo a los Papas como Bergoglio y León, sin contar, por cierto, a quienes se disfrazan de palomas, pero son lobos (caso Pérez Esquivel)

Hay pues otra clase de guerra más sutil  y devastadora, si cabe, que es la psicológica, cuya arma principal es la desinformación, expandida por todos los medios de comunicación controlados por la plutocracia mundialista.

Esa guerra es llevada a cabo por el progresismo en todas sus variantes, desde el marxismo hasta el liberalismo más extremo, a través del utopismo, el relativismo y el indiferentismo religioso, que ha penetrado en los católicos des pues del Vaticano II.

Uno de los aspectos de la victoria progresista es el abandono de la voluntad de lucha, ante el temor de ser tenido por “reaccionario”, “nostálgico” y “fascista”, calificativo este último que se aplica a todos cuantos osen levantar la cabeza contra la marea.

Por eso los progresistas chirrían -por dentro y por fuera- ante toda derrota que sufre, sea el terreno que fuere. Es insoportable para ellos que los militares argentinos hayan aplastado a la guerrilla y que Trump, De la Espriella y Fujimori ganen las elecciones. Y aunque algunos se escandalicen me permito agregar al estrambótico Milei, que quiérase o no, nos libró del  maléfico kirchnerismo.

Frente e este panorama, mi modesto consejo frente a la guerra psicológica es: descreer en principio de la información tóxica que vierten los medios, leer buenos libros* y mantener la tranquilidad espiritual y pelear el buen combate. Dios no nos pide la victoria sino el testimonio y las heridas infligidas.

Nota del fusilero
Recomiendo a Claude Delmas y Vladimir Volkoff

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SOBRE LA DEMOCRACIA (de Corte-Meinvielle-Castellani-Diccionario de Teología Moral-D´Angelo Rodríguez)

1)“La democracia es un régimen político tan viable como cualquier otro, a condición de que sea el resultado de una sociedad viva. El orden político está en estricta dependencia del orden social y no a la inversa”.

“La democracia política que no esté sustentada por una sólida democracia social preexistente, es decir sobre las realidades familiares, profesionales, comunales y regionales a medida del hombre, estrictamente despolitizadas, es la muerte de un pueblo. Si nosotros queremos purgar la democracia de sus males y devolverle la salud, hay que realizar la sanatio in radice indispensable y, por fuera de la política, establecer los fundamentos sociales del régimen que parece ser el de nuestra época. No decimos que la cosa sea fácil, sino absolutamente lo contrario. Pero entre vivir socialmente o perecer políticamente, la elección de todo hombre no cegado por los prejuicios de un tiempo absurdo está hecha”.

(Marcel de Corte, Essai sur la fin d´ une civilisation, Librairie De Médicis, Paris, 1949, p.112)

2)Como el individualismo ha sido la premisa del colectivismo, así la democracia mecánica, formalista, que se resuelve solo con la suma matemática de los votos (seudodemocracia) ha cedido el paso a un triunfante poder de la masa sobre el individuo. La democracia tiene sus defectos. Para gobernar son precisas facultades morales e intelectualmente adecuadas: pero como todo ciudadano tiene derecho a presentarse como candidato es evidente la posibilidad de que haya intrusos. Además, los partidos durante la campaña electoral se dejan llevar por grandes promesas que después no están en condiciones de realizar. La demagogia es por lo tanto un fenómeno ordinario de la corrupción de la democracia La democracia puramente formalista y mecánica, llega al burocratismo, a la superación de la responsabilidad, a la opresión de las minorías, al predominio de las finanzas(plutocracia), a extravíos políticos profesionales, a la corrupción. Sólo una comunidad orgánica que ha vivido como unidad de vida nacional para realzar el fin común, puede dar bases seguras a la vida democrática.

(Diccionario de Teología Moral, Roberti-Palazzini, Editorial Litúrgica Española,1960, Barcelona, págs.354.355)

3) LA DEMOCRACIA TRADICIONAL, SEGÚN EL PADRE MEINVIELLE

Para que nadie – sino los que por su jactancia no quieren ni pueden conocer la verdad, tienen ojos y no ven, oídos y no oyen- se llame al engaño, comienza el Pontífice su alocución* afirmando el carácter tradicional de la democracia sana, que si siempre fue optativa para los pueblos pareciera ser imperativa. Apenas precisa recordar-dice- que según las enseñanzas de la Iglesia no está prohibido preferir con moderación las formas populares del gobierno, sin perjuicio, empero, de las enseñanzas católicas sobre el origen y el uso de la autoridad; y que la Iglesia «no desaprueba ninguna entre las formas de gobierno, siempre que éstas sean conducentes al bien común de los ciudadanos”. (León XIII, encíclica Libertas, 20 junio de 1888). Y en estas palabras tradicionales, expresamente recordadas, hasta toda la doctrina que el Pontífice no hace sino esclarecer.

La democracia que Pío XII  considera aceptable, primero, no es la democracia pura -hacia la que tiene el mundo moderno-, sino una forma popular moderada; segundo, no la proclama ni la mejor ni la única buena; tercero, no debe estar condicionada por la idea de libertad, sino por la del bien común; cuarto, supone la constitución, no de una masa igualitaria, sino de un pueblo jerárquicamente estructurado; y, exige una autoridad real y eficaz, derivada y sometida a Dios; sexto, comprende un cuerpo legislativo compuesto por hombres selectos, espiritualmente superiores y de carácter  que se consiguen representantes del pueblo entero y no mandatarios de una chusma; séptimo, que no incurra en absolutismo de Estado.

Es decir, que el Santo Padre, partiendo, como de base de la idea de que la democracia importa un autogobierno o participación de la multitud en el gobierno, establece las condiciones o recaudos que, templando y modelando este autogobierno o participación de la multitud en el gobierno, pueda dar origen a una forma legítima y sana de la democracia.

Exactamente lo mismo que hacían Aristóteles y Santo Tomás, quienes después de analizar la naturaleza última de la democracia, llegaban a la conclusión de injusticia y perversidad si era llevada a las últimas consecuencias entrañadas por su concepto; pero reconocía que esa tendencia al autogobierno de la multitud, si no se le permitía llegar a las últimas consecuencias, sino que era templada y moderada con elementos de otras formas puras como la unidad de la monarquía, la virtud de la aristocracia, y aún la riqueza de la oligarquía, podía ser un régimen legítimo y aceptable, que denominaban «politia» o república.

Condiciones, en rigor, antidemocráticas que, al templar y moderar la perversidad expansiva del igualitarismo universal absoluto, dan origen a una cierta y conveniente participación de la multitud en el poder.

De aquí se sigue que la democracia tradicional aceptada por el Pontífice implica la reprobación de la democracia moderna, tanto en la forma liberal y socialista, como en la absurda de los católicos democratistas. Porque estas democracias se apoyan en un concepto de una nueva civilización; niegan o rebajan el origen divino de la autoridad; hacen del pueblo un mito; no pueden evitar la tiranía de la cantidad y del número; identifican la justicia con el régimen popular; están impulsadas por el igualitarismo universal absoluto, etcétera.

Posibilidad de la democracia tradicional

La alocución del soberano Pontífice, al preconizar la democracia tradicional, ha vuelto a plantear las posibilidades de la democracia en las condiciones actuales de la vida moderna, sin que el hombre esté atomizado por 400 años de progresiva descristianización. ¿Cómo estructurar la sociedad para que sea pueblo y no masa? ¿Cómo se puede difundir la idea de bien común a una masa que ha perdido las nociones fundamentales de los valores morales? ¿Qué procedimientos emplear para qué, sin alterar los anhelos de igualdad, se logre la asamblea de selectos de que habla el Pontífice? ¿Cómo asegurar un gobierno- expresión de la nación, cuando ésta se halla dividida por tantas banderías y disensos? ¿Sobre qué base realizar la unidad de los pueblos?

Se aprecia el alcance de estos tremendos interrogantes cuando se tienen presentes las palabras de Pío XII, en Summi Pontificatus, referentes al proceso de descristianización, valederas perfectamente a las muchedumbres universales:

Muchos, tal vez, al alejarse de la doctrina de Cristo no tuvieron pleno conocimiento de que eran engañados por el falso espejismo… habla a del progreso cuanto retrocedían; de elevación cuando se degradaba; y la ascensión a la madure cuando se esclavizaban… ahora bien, el problema es gravísimo. Porque no hay duda que es certísimo lo que dice el Papa, que aleccionados por amargas experiencias, los pueblos se oponen hoy con mayor agresividad contra toda concentración dictatorial, pero no es menos cierto que después de cuatro siglos de descristianización sistemática de los pueblos se encuentra en una postración humana, intelectual y moral, espantosa; los pueblos están devorados por profundas disensiones que no provienen únicamente del ímpetu de las pasiones rebeldes, sino de la profunda crisis espiritual, que ha trastornado los sanos principios de la moral privada y pública y ha hecho naufragar aquella conciencia de lo justo y de lo injusto, de lo lícito y lo ilícito que posibilita los acuerdos, mientras refrena el desencadenarse las pasiones y deja abierta la vía a una honesta inteligencia.

Sentido del mensaje papal

De aquí que sea éste el sentido del mensaje papal. ¿Queréis democracia, y una democracia mejor?, dice a los pueblos del Papa. Tomadla, con tal que ella sea tal que respeten las leyes esenciales de las sociedades políticas, que deben regirse por el bien común. La Iglesia no se opone a ello; y aunque considera accesorios e indiferentes los regímenes políticos, cree conveniente que, hoy más que nunca cierta participación de los pueblos en su propio gobierno. Pero sabed que cuanto mayor sea esta democracia o participación, más necesaria será que mi influencia se haga sentir profunda y universalmente. Ella exigirá de vosotros una humilde y total aceptación de todas las enseñanzas de los Pontífices Romanos, desde Gregorio XVI en la Mirari Vos, Pío IX en el Syllabus, hasta León XIII, Pío X, Pío XI, donde se condenan los pestíferos errores modernos y se establecen las bases auténticas de la ciudad cristiana.

Las palabras del Papa se hacen oír en un momento de excepcional solemnidad. Porque los pueblos, en loca pendiente, vienen alucinados por el progreso falso, y están a punto de caer en el abismo del comunismo ateo. La democracia, de que andan embriagados conduce inexorablemente a ese abismo. Ningún poder humano puede liberarlos de que (en) él se precipitan sin remedio. El poder material del Estado en el que muchos habían depositado su confianza y que con mano fuerte y totalitaria había intentado detener el alud, tiene que confesar su fracaso.

Entonces, ¿qué? Entonces habla la Iglesia por boca de su pastor supremo y dice: sólo yo puedo liberarlos. No con la democracia, que es una forma política accesoria e indiferente, sino a pesar de la democracia, que por sus exigencias metafísicas tiende a perderos. Yo puedo vencer la dialéctica de la historia, y si humanamente el mundo le pertenece hoy a Moscú, por disposición divina a mí me corresponde salvar a la humanidad, ayer, hoy y siempre, hasta la consumación de los siglos.

Y sólo Roma puede elevar las multitudes a la virtud para qué entonces sin peligro pueda ser virtuosa la ciudad. Porque es un poder santificante, ella puede transformar por dentro al hombre, y de la condición materialista en que por sí mismo es arrastrado puede levantarle a la verdadera virtud y a la verdadera libertad, que sólo se alcanza en la santidad, cuando uno, lleno de orden y de virtud, se autodetermina al orden y a la virtud.

Por esto, cada día aparece más claro que la humanidad, desgarrada hoy en las entrañas de su ser, que pide libertad y democracia, sin saber que pide ni como lo ha de conseguir, sólo puede ser salvada por la Efusión del Espíritu de Dios, que sólo habita en la Iglesia Católica. Efusión que llegue a las almas individuales y quise también a las estructuras sociales. Si no quiere caer en la esclavitud de Moscú, la humanidad debe someterse a la disciplina sobrenatural de Roma.

Julio Meinvielle, Filosofía de la democracia moderna, -A propósito de la alocución del Papa Pío XII en la Navidad de 1944 (artículo aparecido en “Nuestro Tiempo”,16-3-45, reproducido en Concepción católica de la política,3ª edición, Ediciones Theoría, Buenos Aires,1961,págs.171-174)

4)No es raro que los cuestionadores de la democracia suelan tachar de liberal-russoniano al jesuita Francisco Suárez, considerándolo partidario del contrato social de JJR. Lo que entiende Suárez decir es que la autoridad civil no puede ejercitarse sino para el pueblo y con algún modo de consentimiento suyo; mientras el Roseau(sic)pretende que debe ejercerse por el pueblo, y por medio de representantes o  mandantes elegidos explícitamente tiro a tiro, que por un lado tienen atribuciones   ilimitadas y deiformes en forma realmente monstruosa ,y por otra pueden ser depuestos al capricho de la multitud, ornada de una especie de Voluntad Divina, es decir, Infalible, Sapientísima y Creadora del Bien y del Mal. Error siniestro y herético, causa de todas las revueltas modernas y del terrible  envenenamiento político cuyas convulsiones todo el mundo sufre en este momento:

(Leonardo Castellani, “Sobre la democracia”, en Seis ensayos y tres cartas, Ediciones Dictio, Buenos Aires,1978, pág.51)

4) DEMOCRACIA ARISTOCRÁTICA Y DEMOCRACIA DE MASA

Este es uno de los comentarios que hizo el inolvidable Aníbal D´ Angelo Rodríguez a la recopilación de artículos del Padre Castellani, recogidos en el último de sus libros publicados:

“La forma democracia aplicada en una sociedad cristiana y aristocrática da un resultado que no sólo es distinto sino en algunos aspectos diametralmente opuesto al que resulta de la misma forma aplicada a una sociedad de masas posmoderna.

Hay buena parte de verdad en lo que alegan muchos politólogos, desde Pareto a la fecha, de que todos los regímenes son, en definitiva, aristocracias u oligarquías (oligos: pocos). En ninguna monarquía el rey hace todos los oficios del poder y en ninguna democracia moderna (tampoco en las antiguas, si vamos al caso) gobierna todo el demo: ambas necesitan lo que hoy se llama una «clase política». Si esto es así, el problema central de toda forma de gobierno es seleccionar a esa clase, es decir a «los mejores» (aristos) y los sistemas políticos no se diferencian por el número de los titulares del poder sino sólo por dos cosas: a) cómo definen a los mejores; y b) cómo, y por qué métodos hacen la selección.

En la democracia aristocrática de fines del XIX la selección la hacía previamente la sociedad y el mecanismo eleccionario se limitaba a sancionar lo que la sociedad había hecho. En esa sociedad, los valores predominantes eran todavía cristianos y de una u otra manera influían en la conducta de la gente y guiaban el criterio de selección. Como resultado, el Congreso- la institución clave de una democracia- reunía a muchos de los auténticamente mejores y sus debates eran muchas veces, en verdad, esclarecedores.

En la democracia de masa de fines del siglo XX, como ya no hay prestigios sociales establecidos, la forma fue altamente racional de elegir ha pasado a la alternativa de «imágenes» (no hay político exitoso o fracasado- que no tenga su «asesor de imagen») que proyectan los medios de difusión. El pensamiento posmoderno (¡ha sido identificado por otros como «pensamiento débil» y! vaya si lo es!) no proporciona guía alguna de selección. Para colmo han crecido, hasta ocupar el centro del espacio político, los partidos, que durante la moldura parte del siglo pasado eran meros clubes electorales sin existencia real más a la del tiempo de elecciones. Y han agregado una pre-selección, que se hace en su seno, y que aleja a los mejores”.

(La otra Argentina, Vórtice-Jauja, Buenos Aires-Mendoza 2020, p.71-72)

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CUESTIONES VARIAS SOBRE EL FIN DE LA HISTORIA

Para el hombre clásico, la historia era algo circular, con sus corsi e riccorsi, como enseñaba el gran napolitano Vico. Y era así. Dado que la naturaleza humana era siempre la misma. Solía decir mi maestro Alberto Falcionelli “la historia siempre se repite, hasta el vómito”, porque es un continuo “volver a empezar”

Podemos ejemplificar a través del esquema aspiración, maduración y caída de las civilizaciones, quedando para las mentes lúcidas discernir cuando aparecían los signos de cada una de esas etapas. En el libro VIII de La República, Platón ofrece una clase magistral (como todas la suyas), sobre lo que sucede con los distintos regímenes políticos y el papel que juega la hybris en su hundimiento y desaparición

Para el hombre moderno, moldeado en la mala filosofía cartesiano-hegeliana, la historia es una línea recta indefinida que opera por sí sola, independientemente de la voluntad humana, tendiendo a un fin sólo conocido por los gnósticos iluminados, como Carlos Marx o un Fukuyama. Un griego tendría por cierto que esto es pura barbarie intelectual.

Baste recordar que para el marxismo el fin de la historia era la implantación de la sociedad sin clases, que aparejaba la extinción del Estado.

En cuanto a la mentalidad liberal, se puede afirmar, en términos generales, que el fin de la historia es procurar la mayor felicidad posible, conforme a la consigna lockeana estampada en la Constitución de los USA.

Pero lo que sucedió es que el marxismo finiquitó en Rusia en 1989 y se instaló en Occidente con el Gramcismo*.

Y sobre la felicidad con la que soñaban los liberales, hagamos memoria de lo sucedido al finalizar la Primera Guerra Mundial, cuando se aclamó al Tratado de Versalles, que terminaría con todas las guerras, según el magín de ese optimista incurable que fue Woodrow Wilson.

Más le hubiese valido considerar la advertencia de Lloyd George: “Versalles será causa de la próxima guerra mundial”

Y termino con otro de mis maestros, el Padre Julio Meinvielle:

“La Historia Santa es, en definitiva, la historia de Cristo y de la Iglesia, su Cuerpo Místico. Hay otra historia, una historia profana, que escribe el hombre marcando su huella en todos los rincones de la tierra. Esta es la historia de las diversas civilizaciones que se suceden en el predominio de los acontecimientos humanos. Aunque parece aquí prevalecer la voluntad del hombre, Adviértese sin embargo una dosis grande de necesidad, de fatalidad, «fatum», por donde se vislumbra cómo la acción providencial divina condiciona y cómo dirige la marcha de los acontecimientos humanos hacia fines, cuyo conocimiento se reserva. Es que, en realidad, no hay sino una única historia, la que escribe Dios con el concurso de todas las criaturas. Esta historia es un drama grandioso, con su principio, con su nudo y trama y con su desenlace.

La Augusta Trinidad inicia el desarrollo escénico con la obra de la creación. La creatura inteligente, creada gratuitamente por Dios, desordena con su pecado el primitivo plan divino, sembrando desorden donde Dios puso orden. Dios aprovecha la culpa y el desorden del hombre para la realización de un plan más admirable de reparación, donde resplandezca su justicia y su divina misericordia. Cristo resucitado es la pieza maestra de este plan. Y con Cristo, sus elegidos. Cuando el Cuerpo de Cristo logre su plenitud, la historia habrá terminado.

https://www.traditio-op.org/biblioteca_no_OP/Meinvielle/Los_judios_en_el_misterio_de_la_historia_y_de_la_escatologia_por_Julio_Meinvielle.pdf

Ver *Karl Gottfried, The Strange Death of Marxism

SOBRE EL HIJOPUTISMO

No hago más que copiar y pegar:

En un comunicado, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) expresó su pesar por el fallecimiento de Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, más conocida como Taty Almeida, y su cercanía con la familia y amigos, así como con las Madres de Plaza de Mayo.

El texto resalta la valentía y responsabilidad de Taty en tiempos difíciles, su testimonio para las nuevas generaciones y reafirma el deseo de que “Nunca Más” el terrorismo de Estado se adueñe de las instituciones argentinas”.

El comunicado, con fecha del 15 de mayo, fue firmado por el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Daniel Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal, y por monseñor Raúl Pizarro, obispo auxiliar de San Isidro y secretario general.

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DEGENERACIONES VARIAS

Notas

1)Butch es Disc Jockey, judía y Queer. Lo que intenta es llevar su Nuit Blanche a las iglesias y mezquitas. Quizás pretenda cobrar u$s 42.000 por cada performance. Algún obispo «inclusivo» encontrará.

2)El NYT prepara el terreno para que dentro de no mucho tiempo, la pedofilia sea una orientación sexual reconocida legalmente.

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HABLO POR MÍ, RESPONDIENDO A UN TAITA BRONCO-CARLISTA

Leyenda rosa y nacionalismo hispanista

EL DISCURSO HISPANISTA TERMINA PRODUCIENDO PRECISAMENTE AQUELLO QUE PRETENDE EVITAR: UNA LEYENDA ROSA, UN RELATO NACIONALISTA QUE JUSTIFICA DESDE UN SENTIDO PURAMENTE MATERIAL Y NATURAL UNA OBRA TAN COMPLEJA COMO LO FUE LA CONQUISTA DE AMÉRICA

(Gabriel Robledo, Círculo Tradicionalista del Río de la Plata)

Nota: soy Nacionalista Católico Argentino. Si se puede decir soy “militante del hispanismo” desde que leí a don Ramiro de Maeztu en mis años de Bachillerato. «Defensa de la Hispanidad» estaba en la biblioteca de mi padre, también Nacionalista Católico.

Agrego que uno de mis venerados maestros es el Dr. Rafael Gambra, a quien traje a la Argentina en 1992, hospedándose en mi casa, después de pasar unos días en el Seminario de la FSSPX.

Nunca me reprochó mi nacionalismo: era hombre de fina y superior inteligencia.

Agradezco a Dios haberlo conocido.

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NOTAS SOBRE LA TEOLOGÍA DEL PUEBLO (II)

Un documento cuasi fundacional

El sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial o jerárquico, aunque diferentes esencialmente y no sólo en grado, se ordenan, sin embargo, el uno al otro, pues ambos participan a su manera del único sacerdocio de Cristo [16]. El sacerdocio ministerial, por la potestad sagrada de que goza, forma y dirige el pueblo sacerdotal, confecciona el sacrificio eucarístico en la persona de Cristo y lo ofrece en nombre de todo el pueblo a Dios. Los fieles, en cambio, en virtud de su sacerdocio regio, concurren a la ofrenda de la Eucaristía [17] y lo ejercen en la recepción de los sacramentos, en la oración y acción de gracias, mediante el testimonio de una vida santa, en la abnegación y caridad operante

Nota: “el sacerdocio común de los fieles” – que precede   intencionadamente al sacerdocio ministerial – sirvió de punto de partida para la exageración posconciliar de las indebidas pretensiones de los laicos, sin bien el texto parece preservar la doctrina tradicional. De aquellos polvos a estos lodos podría decirse: hoy ya es lugar común reclamar la ordenación de los diáconos, y llegándose a pedir hasta la ordenación sacerdotal de las mujeres, sin que Roma emita una sanción categórica para grupos como “La Revuelta de las Mujeres”, activo en España.

UN ARTÍCULO DE SCANNONE

“Aportaciones de la teología argentina a la teología latinoamericana”

“A su u regreso del Concilio Vaticano II, el Episcopado argentino creó, en 1966, la COEPAL (Comisión Episcopal de Pastoral). La formaban obispos, teólogos, pastoralistas, religiosos y religiosas, entre los que se contaban los mencionados Gera y Tello –sacerdotes diocesanos profesores de la Facultad de Teología de Buenos Aires–, los otros diocesanos Justino O’Farrell (antes, de Don Orione), Gerardo Farrell (especialista en Doctrina Social de la Iglesia), el jesuita Fernando Boasso (del Centro de Investigación y Acción Social), etc.

Esa Comisión fue el ámbito donde nació la TP, cuya impronta ya se notó en la Declaración del Episcopado argentino en San Miguel (1969) –especialmente en el documento VI, sobre Pastoral Popular–, la cual aplicaba la Conferencia de Medellín al país.

Aunque la COEPAL dejó de existir a principios de 1973, con todo, varios de sus integrantes siguieron reuniéndose como grupo de reflexión teológica bajo el liderazgo de Gera.

Éste se desempeñó como experto en Medellín y Puebla, fue miembro del Equipo Teológico-pastoral del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) y, más tarde, formó parte de la Comisión Teológica Internacional.

El contexto político argentino de los tiempos de la COEPAL incluía la dictadura militar de Onganía, la proscripción del peronismo desde 1955, la represión del movimiento obrero peronista, el surgimiento de la futura guerrilla y un fenómeno nuevo, a saber, que no pocos intelectuales, docentes y estudiantes universitarios progresistas apoyaban entonces al peronismo como resistencia popular ante los militares y movimiento de protesta social, Entonces nacieron en la Universidad de Buenos Aires las así llamadas Cátedras Nacionales de Sociología, con figuras como el ya mencionado O’Farrell.

Éste fue el nexo entre las Cátedras Nacionales y la COEPAL, pues formaba parte de ambas. Así es como, distanciándose tanto del liberalismo como del marxismo, ambos equipos de reflexión encontraron su conceptualización en la historia latinoamericana y argentina (real y escrita) con categorías como «pueblo» y «antipueblo», «pueblos» contrapuestos a «imperios», «cultura popular», «religiosidad popular», etc.

En el caso de Gera y la COEPAL se trató principalmente del Pueblo de Dioscategoría bíblica privilegiada por el Concilio para designar a la Iglesiay su interrelación con los pueblos, en especial, el argentino. Es de notar que una de las expresiones características de Bergoglio es la de «pueblo fiel», cuya fe y piedad populares valora fuertemente”.

https://www.generacionfrancisco.org.ar/documentos/Teologia%20del%20Pueblo%20-%20Scannone-2.pdf

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CUESTIONES VARIAS

Milei y la justicia social

La carencia de cultura clásica de los libertario es pública y notoria. En su mayoría han abrevado en los disparates de Karl Popper y su libro La sociedad abierta y sus enemigos, donde con muy mala uva, y gran ignorancia se ataca a Platón y Aristóteles, acusándolos de ser los precursores del estado totalitario moderno, ignorando el significado de la ciudad griega y la concepción de la vida del hombre antiguo (Popper fue duramente calificado por ilustres filósofos políticos como Eric Voegekin y Leo Strauss)

No es de extrañar entonces que Milei abomine de la justicia social, concepto de venerable tradición que tiene sus raíces en el Libro V de la ética Nicomáquea

Sobre el asunto aporto una definición:

“No pocos autores modernos suelen distinguir la justicia legal de la social. Ambas miran al bien común, pero la justicia legal mira el bien común de la sociedad perfecta civil o eclesiástica, mientras que la justicia social cuida de las demás sociedades inferiores (sociedades imperfectas) que existen en el seno de la sociedad suprema.

La justicia social trata de procurar el bien común, organizando a los hombres, como miembros de sociedades voluntarias y libres. regulando al bien común,  la actividad de las corporaciones y de las distintas clases sociales para la consecución del bien común de todas las clases y todos los grados de la sociedad”

(Diccionario de Teología Moral, Roberti- Palazzni, p.689)

Advierto que fue Pío XI quien introdujo la noción en su Quadragesimo anno, de allí que aparezca en el texto de la Encíclica la palabra “corporaciones”, seguramente para quedar bien con el fascismo. Por a sola mención un cubano Armando Ribas despotricó contra el Papa Ratti y su documento. No sabría el masoncete que uno de los grandes colaboradores del texto pontificio fue el Padre Von Nell-Breuning, gran colaborador de la Economía Social de Mercado de LudwIg Erhardt.

Con estas graves carencias, es muy difícil que Milei lleva a cabo su batalla cultural, sin dejar de ponderar sus buenas posiciones en temas como el aborto. (Aunque todavía espero que termine con la inicua situación de los militares que vencieron a la guerrilla)

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El «Escudo Democrático» de la UE supone el fin de la libertad en Europa

El Escudo Democrático no protege la libertad: la sustituye por control ideológico.

Europa entra en una etapa decisiva. La Unión Europea, en 2026, impulsa el llamado Escudo Europeo de la Democracia, un sistema que, bajo la excusa de proteger la democracia, limita la libertad de expresión, condiciona el debate público y margina las voces críticas. Bruselas está diseñando un entramado legal y tecnológico que restringe el pluralismo, controla los mensajes y señala como “problemáticas” las ideas que defienden la vida, la familia y la soberanía nacional. Este proceso no surge por casualidad, responde a una estrategia clara: redefinir la «democracia» eliminando la disidencia, esto es, crear una dictadura con nombre de democracia.

Un punto de inflexión en Europa

El año 2026 marca un antes y un después

En 2026 las instituciones comunitarias han decidido avanzar hacia un modelo donde la libertad deja de ser un derecho natural para convertirse en un permiso condicionado. Un informe del Instituto Ordo Iuris lo expone con claridad: la Unión Europea no plantea una ley aislada, impulsa una reforma profunda de la esfera pública. El objetivo resulta evidente. Controlar el discurso y limitar la influencia de comunidades conservadoras, especialmente las de raíz cristiana.

Este cambio no se presenta como censura ni como de limitación de la libertad de expresión. Se presenta como protección. Sin embargo, la historia demuestra que todo sistema que restringe la libertad en nombre de la seguridad termina consolidando el control y la represión. Las dictaduras comunistas son un claro ejemplo de ello.

Un sistema complejo con un objetivo claro

El llamado Escudo Europeo de la Democracia no funciona como una norma única. Opera como un entramado coordinado que incluye:

  • La Ley de Servicios Digitales (DSA)
  • Códigos de conducta sobre “discurso de odio” y “desinformación”
  • Regulación estricta de la publicidad política

Este conjunto de medidas comparte un principio común: abandonar la libertad de expresión real y sustituirla por un modelo de vigilancia preventiva.

La Comisión Europea defiende la creación de un espacio informativo “seguro”. En la práctica, esto significa priorizar mensajes alineados con el consenso ideológico dominante. Todo lo que se aleje de ese marco se etiqueta, se limita, se cancela o desaparece.

Censura disfrazada de democracia

Quién decide lo que puedes decir

Uno de los aspectos más alarmantes de este sistema radica en quién controla el contenido. No lo hacen tribunales independientes. Lo hacen plataformas digitales en colaboración con organizaciones seleccionadas por Bruselas. Estas entidades actúan como árbitros ideológicos. Deciden qué resulta aceptable y qué no. Sin control democrático real. El mecanismo sigue varias fases:

Eliminación rápida de contenidos

Los sistemas de denuncia incentivan la retirada inmediata de publicaciones, incluso cuando existe duda. La libertad pierde frente a la presión.

Etiquetado ideológico

Las plataformas marcan contenidos como “engañosos”, “no verificados” o “divisivos”. Esta etiqueta reduce su credibilidad ante el público.

Manipulación algorítmica

Los algoritmos limitan el alcance de mensajes considerados problemáticos. El contenido no desaparece, pero deja de ser visible.

El papel de los verificadores y denunciantes

Las llamadas redes de verificación de datos adquieren un poder desproporcionado. Muchas reciben financiación pública y comparten una visión ideológica homogénea. Esto genera una realidad inquietante:
la censura se delega en entidades sin legitimidad democrática.

El ciudadano pierde capacidad de decisión. La libertad deja de depender de la ley y pasa a depender de criterios ideológicos opacos.

El ataque directo a la vida, la familia y la fe

Publicidad política bajo control

La nueva regulación sobre publicidad política amplía de forma alarmante la definición de “discurso político”. No solo afecta a partidos. También afecta a campañas sociales. Así, defender la vida desde la concepción, promover la familia natural o reivindicar la soberanía nacional entra ahora en esa categoría. Esto implica restricciones, controles y posibles sanciones.

Las grandes plataformas ya han reaccionado. Empresas como Facebook han reducido o eliminado la difusión de anuncios políticos para evitar riesgos legales. El resultado es claro: las voces provida y sobernaistas son reprimidas y pierden visibilidad.

El regreso de la censura ideológica

El sistema recuerda prácticas de dictaduras comunistas. El uso de lenguaje alternativo, la autocensura y la adaptación del discurso resurgen como mecanismos de supervivencia. Organizaciones como el Instituto Ordo Iuris ya anticipan este escenario. Medios y asociaciones deberán adaptar su lenguaje para evitar sanciones.

Este fenómeno no resulta nuevo en Europa. Regresa con una apariencia moderna, pero con la misma esencia: controlar el pensamiento limitando la expresión.

Manipulación del proceso electoral

La introducción de estas medidas en 2026 no resulta casual. Coincide con momentos clave en distintos países europeos, como el caso de Polonia. Restringir el alcance del discurso soberanista y dificultar la organización de campañas influye directamente en los resultados electorales.

La democracia pierde su esencia cuando una parte del espectro ideológico compite en desigualdad de condiciones.

La criminalización de los valores tradicionales

En el nuevo marco europeo, defender principios básicos puede convertirse en motivo de señalamiento.

  • La defensa de la vida se considera “controvertida”
  • La familia natural se etiqueta como “divisiva”
  • La crítica a la ideología de género se margina

Este proceso no prohíbe directamente estas ideas. Las debilita mediante invisibilización y estigmatización.

«El Escudo Europeo de la Democracia no protege la libertad: la sustituye por control ideológico.»

La Unión Europea ha cruzado una línea peligrosa. Ha pasado de proteger a controlar, de garantizar derechos a condicionarlos. Si Europa acepta este modelo, el resultado será inevitable: una democracia aparente, sostenida por mecanismos de censura invisibles. Y esto se llama dictadura. Porque cuando la libertad se somete al poder, deja de existir.

(ADELANTE ESPAÑA)

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FLOR.DE LEER

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